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Lourdes: Esos momentos que nunca olvidarán

Están de paso en Lourdes o son peregrinos asiduos. Aquí les presentamos algunas ideas para llenarlos de vitalidad.

 

MomentO 1 : la Gruta

 

Testimonio de una voluntaria “Nunca había tenido tiempo para pararme en Lourdes. Delante de la Gruta me sentí, de repen­te, cambiada interiormente. Lloré durante toda la semana de mi estancia por mi vida de antes que había desperdiciado, sobre el tiempo perdido por no haber venido antes aquí. Lloré de felicidad también, porque descubrí de nuevo la fe. Desde entonces, vengo todos los años dos veces, para ser útil como voluntaria. Lourdes se ha convertido en mi trocito de paraíso.”

Accesible de noche y día, las 24h, la Gruta es el fin supre­mo. Su roca es negra y el sol nunca penetra directamente. Fue iluminada enteramente por la luz de la Virgen María, durante las apariciones. Cada persona da el sentido que puede o que quiere dar cuando pasa o se para delante de la Gruta. Lugar de oración, de confianza y paz, lugar de respeto y de unidad en el silencio, la Gruta es también un lugar donde cada uno reza. Según el obispo de Tarbes y Lourdes, Mons. Nicolás Brouwet, guardián de la Gruta, debe seguir siendo un lugar de gracia “donde cada uno pueda ser tocado por el amor incondicional de Jesucristo”.  

MomentO 2 : la reconciliación

 

Testimonio de un capellán “Un día, un joven abrió la puerta de la capilla de la Reconciliación. No se había confesado nunca. ¡Tenía miedo! Sin embargo, entró preguntándose qué era lo que le había incitado a hacerlo. Le acogí en nombre de Dios. Al final de su encuentro con el Señor, lloraba de emoción, balbuceando: “¿Por qué no he venido antes?” Su vida había cambiado de re­pente. Cuando salgo de la capilla a veces lloro diciendo: Gracias, Señor...”  

Lourdes es un lugar propicio para recapacitar sobre la vida. Lu­gar de oración, humildad y curación, se puede identificar el mal que se ha hecho, reconocerse pecador y recibir el perdón de Dios. Para ir a la Gruta se pasa inevitablemente, quizá sin darse uno cuenta, por delante de la capilla de la Reconciliación, abierta toda la semana. Durante cuatro de las dieciocho apariciones, la Virgen María dijo a Bernardita: “¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Pe­nitencia!” Confesarse, es decir, recibir el sacramento de la re­conciliación, es una manera concreta y espiritual de responder personalmente a la llamada de Nuestra Señora.

MomentO 3 : las piscinas

 

Testimonio de un peregrino “ ¡Hay que atreverse a meterse en el baño de juventud de la gracia! Hay que abandonarse al misterio del amor. Ese es el mensaje que percibí al pasar por esta prueba voluntaria del baño en las piscinas”.

El 25 de febrero de 1858, la Virgen María dice a Bernardita: “Vaya a beber y a lavarse en la fuente”. Cada año, varios cientos de miles de personas cumplen el ritual de ser bañados en el agua de la fuente de la que están llenas las piscinas del Santuario. Viven el baño como una etapa hacia la confesión. El acceso a las piscinas es gratuito. No se necesita ninguna ropa de baño, todo está previsto para preservar la intimidad.  

Moment0 4 : las procesiones

 

Testimonio del papa Benedicto XVI en Lourdes “Al caer la noche, hoy Jesús nos dice: "Tened encendidas vuestras lámparas" (cf. Lc 12,35); la lámpara de la fe, de la oración, de la esperanza y del amor. El gesto de caminar de noche llevando la luz, habla con fuerza a nuestra intimidad más honda, toca nuestro corazón y es más elocuente que cualquier palabra dicha u oída. El gesto resume por sí solo nuestra condición de cristianos en camino: necesitamos la luz y, a la vez, es­tamos llamados a ser luz”.

Dos marchas diarias han hecho y siguen haciendo el renombre de Lourdes: la procesión eucarística (de las 17h a las 18h) y la procesión mariana de las antorchas (de las 21h a las 22h). La procesión de las antorchas, a la caída del día es la más popular. Los peregrinos se agrupan en torno a sus banderas. Los turistas pueden mezclarse tranquilamente con la muchedumbre. Todos llevan en la mano una vela con una lamparilla en la que pueden leer el tradicional Ave María de Lourdes. Durante la procesión se reza el rosario. En la paz de la noche, cada uno lleva sus intenciones más profundas. La oración reúne a esta multitud de todas las naciones, pueblos y lenguas en una única asamblea de oración con la Virgen María.  

MomentO 5 : El rosario

 

Testimonio de un sacerdote “Cuando no se sabe muy bien rezar, se sabe tener un rosario en la mano. Incluso cuando no se sabe decir una sola palabra, se sabe tener un rosario en la mano. La oración de los pobres, la de los más pequeños, es siempre un modelo de oración”

La Virgen María se apareció a Bernardita en la Gruta, en 1858, con un rosario en la mano. La misma Bernardita tenía uno y lo llevaba en el momento de las apariciones. El rosario era la única oración que conocía por entonces. El Santuario organiza tres rosarios dia­rios. Todo el mundo puede, por supuesto, participar en ellos. Dos se rezan en la Gruta: el de las 15,30h en francés retransmitido en directo por TV Lourdes, KTO (televisión católica francesa) y las ra­dios cristianas. El de las 18h es en italiano difundido por TV Lourdes y TV 2000 (televisión católica italiana). El tercero es meditado por la noche, a partir de las 21h, durante la procesión mariana de las antorchas. Se vende en la Librería de la Gruta un rosario especial­mente fabricado en Tierra Santa para el Santuario de Lourdes.

MomentO 6 : la misa internacional

 

Testimonio de una mamá “Podría decir muchas cosas sobre todo lo que hemos vivido aquí, en familia, todas las gracias particula­res. Lo que está claro es que en Lourdes hemos encontrado otras familias entusiastas. Pertenecemos todos a una misma y única familia: ¡la familia de la Iglesia!”

Hay que ver la basílica de San Pío X vacía y durante una cele­bración como la misa internacional, a las 9,30h, los miércoles y domingos (retransmitida en directo, por TV Lourdes en www.lourdes-france.org). Por su forma, con sus dimensiones fuera de lo común, la basílica ofrece a cada uno la posibilidad de sentirse miembro de una comunidad de fe, de esperanza y de caridad: en una palabra, de una misma y única Familia