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Lourdes, el milagro de la Esperanza

La asociación Lourdes Cáncer Esperanza, fundada hace treinta años, tiene como objetivo aportar un apoyo moral, espiritual y material a las personas con cáncer y a los que las rodean. La peregrinación anual a Lourdes, este año del 15 al 19 de septiembre, es un momento muy importante en la vida de la asociación.

 

¿La Esperanza? Marie-Claude Aizpurua, de Lourdes y presidenta de la asociación Lourdes Cáncer Esperanza, sabe hablar muy bien de ella y de manera concreta: “La Esperanza es inmensa, pero también puede ser una cosita pequeña: una sonrisa, una atención, una llamada telefónica. A veces nos encontramos en medio de la ola y unas pocas palabras bastan para darnos ánimo y ponernos en marcha de nuevo. Es ahí donde se encuentra la Providencia, la mano de Dios. Al mirar hacia atrás se da uno cuenta de que las personas que se han encontrado en el camino no eran fruto del azar: Dios ha trazado la ruta. La Esperanza es también el hecho de saber que hay algo “después” donde un día nos encontraremos todos.”

Lourdes Cáncer Esperanza (LCE) representa una gran familia para to.dos aquellos que han deseado des.de 1985 romper con el aislamiento frente al cáncer. “Actualmente somos cerca de 10.000 miembros de los cuales más de 5000 vienen a Lourdes cada año, explica el doctor Bertrand Barjou, director de la peregrinación, siendo, numéricamente, una de las más importantes de la ciudad mariana. Testimoniando así el compromiso de nuestras 75 delegaciones de Francia, Bélgica, Suiza y Mónaco, que trabajan durante todo el año para instaurar lazos de amistad y proximidad. ¡Lourdes Cáncer Esperanza aporta mucha paz, fuerza y alegría!”

Desde 1990, después de una promesa hecha a una joven mamá de 20 años en sus últimos instantes de vida, el doctor Jean-Noël Le Chevoir participa en la peregrinación de Lourdes Cáncer Esperanza: “Como médico, creo que el gran milagro de Lourdes es, en primer lugar, que cada uno llega a mirarse cara a cara y hablar libremente de la enfermedad, incluso a los médicos. Nosotros aprendemos otra manera de abordar el cáncer, escuchando más a la persona enferma. Demasiado a menu.do el médico es el único que habla.” “Durante la peregrinación pasan cosas muy fuertes y únicas, testimonia Brigitte Grandou. En 2010, estando en plena recaída de un cáncer, enseguida percibí la “magia” de lo que se vivía aquí bajo la mirada de la Virgen María. En LCE se encuentran personas que quieren a las personas enfermas. Las celebraciones son hermosas y fervientes. Los corazones se liberan durante los intercambios. Hay comunión entre todos. He vivido esta peregrinación con alegría. No podía guardar este tesoro para mí. Quería compartirlo.” Desde entonces, Brigitte se ha con.vertido en la delegada LCE de los Alpes Marítimos (Francia): “No soy más que un engranaje para que otros puedan beneficiarse de esta ayuda moral y espiritual. Es una misión que recibo.” Está convencida: “¡Lo que se vive con Lourdes Cáncer Esperanza viene del Cielo!”

Si la peregrinación de septiembre es internacional, otras “individuales” son organizadas en función de las necesidades de las familias, como el caso por ejemplo de Yves y Bénédicte Oriou, padres de Brice fallecido a los 7 años por un tumor en el cerebro. “Vinimos a Lourdes, en diciembre de 2011, con Brice, sus hermanas y amigos, explican éstos. Nuestra llegada había estado bien preparada ayudados por el Arca, la Fundación del OCH y Lourdes Cáncer Esperanza. Durante las tres semanas que siguieron a la peregrinación sentimos como Brice se había tranquilizado y pudo encontrar a Jesús en su corazón. Dios es el Amor infinito que quiere decirse a todos los hombres.”

“Los peregrinos que acompaño durante el año dentro de Lourdes Cáncer Esperanza viven en primer lugar un misterio que no consiguen entender: el del encuentro con el Señor y la Virgen María
, precisa el P. Robert Boisvert, capellán de la Hospitalidad Nuestra Señora de Lourdes. Frente a la dificultad que atraviesan en su propia carne o en la de los familiares, vienen a la Gruta, no para hacer una petición, sino con una actitud de ofrenda y aceptación.” El sacerdote se acuerda particularmente de un momento de comunión con un niño de 4 años, enfermo, que su padre había cogido en hombros: “Como llovía sujeté el paraguas encima de sus cabezas. En ese momento tuve la certeza de que Dios estaba presente y que los tres juntos estábamos haciendo la procesión del Santísimo Sacramento: el papá llevaba a Cristo encarnado.”

El papa Francisco afirma (meditación del 9 de septiembre de 2013): “No se puede decir que se espera en la vida si no se espera en Jesús (…).Y cuando nos unimos a Jesús en su pasión, con Él rehacemos el mundo, lo hacemos nuevo”. Un milagro del que Martine Delloye, delegada de Lourdes Cáncer Esperanza, ha sido testigo muchas veces: “¡No esperemos a caer enfermos para acoger la Luz! Cuando se hace un sitio a Jesús en la vida, viene para llenarlo. En Lourdes se aprende a hacer sitio al Señor.”

 

Lourdes Cancer Espérance
Résidence « Bet Ceu »
46, Place du Champ Commun
65100 Lourdes  - Tél 05.62.42.11.91
lourdes.cancer.esperance@wanadoo.fr
www.lourdescanceresperance.com