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Piscinas, guía de usuario

Piscine du Sanctuaire de LourdesUn paso, sin duda único en el mundo, es el baño en las piscinas del Santuario. Por petición del obis­po de Tarbes y Lourdes, Mons. Brouwet, los horarios de apertura de las piscinas han sido ampliados para permitir a un mayor número de personas ir allí. ¿Por qué se va allí? ¿Qué sentido tienen? ¿Cómo funcionan? Tres de nuestros “expertos” nos aclaran respondien­do a las preguntas más frecuentes que todos se hacen.


Nuestros "expertos"

Maryse Auboin
Consejera de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes. Responsable del servicio de las piscinas.
Si la experiencia de servir en las piscinas les interesa: hospitalite-lourdes@wanadoo.fr Tfno 05 62 42 78 74

P. Robert Boisvert
Sacerdote eudista canadiense, capellán del Santuario. Capellán general de la Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes.

Alessandro de Franciscis
Médico permanente del Santuario, responsable de la Oficina de las Constataciones médicas de Lourdes, encargado de las declaraciones de curaciones.

 

¿Dónde se encuen­tran las piscinas?

El sacerdote : Situadas río abajo de la Gruta, las pisci­nas se encuentran dentro de un edificio austero construido para el Centenario de las apa­riciones. Cada día, peregrinos y personas enfermas se pre­sentan allí para bañarse. Sin saberlo posiblemente, respon­den a la llamada de la Virgen María, formulada a Bernardita Soubirous durante la novena aparición: “vaya a beber y a lavarse en la fuente.”

¿De dónde viene el agua que llega a las piscinas?

La responsable de las pis­cinas : El caudal del manantial que fluye en el fondo de la Gruta fue descubierto el 25 de febrero de 1858, durante la novena aparición. Es decir que la fuente ya existía. Ber­nardita ignoraba su existen­cia y gracias las indicaciones de la “pequeña señorita de luz” (la Virgen María) es­carbó suavemente en el lu­gar correcto y sacó a la luz esta fuente. Es un agua de montaña, poco mineralizada, pero bastante rica en calcio. Su temperatura es de 12°C.

¿El agua de las piscinas cumple las normas?

El médico : Hay 10 piscinas para Señoras, 5 para Hom­bres y 2 para Niños. Para entrar dentro de la normativa de higiene sanitaria y de se­guridad se hacen controles del agua regularmente. Des­de 1993 el agua se renueva continuamente. Está en un circuito cerrado con filtración continua. Con una temperatu­ra casi constante de 11 a 12 grados, no existe ningún ries­go de contaminación: ninguna bacteria se puede desarrollar a una temperatura tan fría.

¿Cómo se realiza el paso por las piscinas?

La responsable de las pis­cinas : Tienen que presentar­se delante de las piscinas y esperar que les reciban en el interior. Cuando llegue su tur­no entran en una cabina (lu­gar donde se desviste la gen­te). Hay cuatro sillas de cada lado: son para las personas sanas. Otras sillas están re­servadas para personas con movilidad reducida. Para una persona que llega en camilla, la camilla es colocada en el centro de la cabina. Después se les invita a entrar en la pis­cina en cuestión: entonces verán una especie de bañera de piedra, llena de agua de la fuente. Después de ponerles un paño para preservar su in­timidad, los hospitalarios para los hombres y las hospitala­rias para las mujeres, les in­vitarán a entrar en la piscina. Entonces entran en contacto con el agua de Lourdes. Les dejan una gran libertad en la manera de vivir ese “baño”.

Si por cuestiones de salud el “baño” no es apropiado, ¿qué ocurre?

El médico : Para las perso­nas enfermas, en silla de ruedas o camilla, si el baño en inmersión es inapropia­do, se les propone recibir una loción, es decir, una vez desvestidos se les recubre con un paño que está más o menos mojado. Esas per­sonas no van al agua, pero el agua viene a ellas. Para las personas con problemas cardíacos es evidente que se les pone un paño seco y tan solo se les pide que den unos pasos por el agua.

¿Soy libre hasta el final?

El sacerdote : ¡Sí! En todas las circunstancias, el deseo del peregrino es respetado. Itinerario de fe o no, los hos­pitalarios(as) y yo mismo, como capellán cuando me encuentro allí, estamos para recibir, ayudar y acompañar

¿Qué ocurre después? 

La responsable de las pis­cinas : Muy a menudo, des­pués del “baño”, el corazón ha cambiado. Las personas sienten un gran bienestar. Per­cibimos una luz en sus ojos, una alegría indescriptible que se manifiesta con impulsos de afecto: “Rezaré por usted”, “Les guardaré en mi corazón”, “¡Qué Dios les bendiga!”

¿Sigue habiendo cura­ciones en las piscinas? 

El médico : Para comenzar, sigo registrando declaraciones de curaciones, entre 30 y 40 al año. Además las estadísticas sobre curaciones milagrosas de Lour­des reconocidas por la Iglesia católica hablan por sí mismas: de las 69 reconocidas hoy en día, 50 han sido debidas al em­pleo del agua de Lourdes, entre ellas 40 tuvieron lugar en las piscinas. Para terminar, la última persona curada milagrosamente en Lourdes, Danila Castelli, una italiana, fue curada en las pisci­nas. ¡Estos son los hechos!

¿Qué sentido puede tener el paso por las piscinas?

El sacerdote : Para los cre­yentes, el agua es símbolo del don gratuito que Dios nos ofrece: don de perdón, de re­conciliación, de purificación en vistas de una Vida nueva. El paso por las piscinas se vive como un camino de con­versión. Es la posibilidad de volver a la Luz, encontrar la curación interior. Las piscinas, en una palabra, son el don de la ternura de Dios. Hay una circulación de Amor. A través de los gestos y miradas de los hospitalarios(as), la ternura de Dios se hace palpable.

Horarios de las piscinas
De lunes a sábado: 8.30-12.30/13.30-18h - El domingo: 10h-12h/14h-16h