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¿Por qué encender una vela en Lourdes?

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Los peregrinos están siempre invitados a ir a encender las velas al otro lado del río Gave. La capilla de las luces ayuda al recogimiento y a la oración. El 19 de febrero de 1858, durante la cuarta aparición, Bernardita llegó a la Gruta llevando por primera vez una vela bendita. La tuvo encendida entre sus manos hasta el final. De este gesto nació la costumbre de encender velas.

 

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Desde la cuarta aparición, Bernardita, al llegar cada mañana, encendía una vela bendecida y la sujetaba con la mano izquierda, mientras se aparecía la Virgen. Primero fue una señora del pueblo la que le prestó una. Luego fueron sus tías quienes le dieron por turno sus velas de la asociación de Hijas de María. Un día, al final de su éxtasis, Bernardita se levantó, aún pálida y radiante, se inclinó hacia su tía más joven (Lucile Castérot) que la acompañaba aquel día, y le dice: «¿Quiere darme su vela y permitirme dejarlo en la Gruta? - Sí, sí, te la doy, vete a ponerlo si quieres». La niña se dirigió hacia el fondo de la Gruta, hundió en la tierra la extremidad de la vela, sujetándola con la roca y la dejó encendida, después volvió a su sitio. Después de la aparición, su tía le preguntó en el trayecto: «¿Por qué me pediste que te diera la vela y por qué la dejaste allí? - La visión me preguntó si quería dejarla, cuando me fuera, para que se quemara en la Gruta; y como era suya, no podía hacerlo sin su permiso.» Algunas personas habían dejado ya velas. La Santísima Virge quería hacer saber que aceptaría el homenaje conmovedor de estas millares de velas, que ahora iluminan sin fin, para glorificarla, la roca de la Aparición. (Sacado de "Petite Histoire de Notre-Dame de Lourdes", por los primeros capellanes, los padres Sempé y Duboé, 1931).

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PARA ENTRAR EN COMUNIÓN CON LA LUZ

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María sacó a Bernardita de la oscuridad del “calabozo” y la condujo hasta este hueco oscuro de la roca. Le hizo ver una luz, le mostró su rostro: "Una muchacha tan joven y pequeña como yo." Y Bernardita, poco a poco, se convirtió en luz. Nosotros también, deposotando una vela en Lourdes, entramos en comunión con esta luz que se nos ofrece aquí, queremos haceros luz. Le confiamos a María este deseo que ella misma nos inspira: vivir cada día en la luz de Jesús, e irradiarla a nuestro alrededor.

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P. André Cabes, rector del Santuario de Lourdes

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"¿Cuál es el motor del cristiano para ser luz? Simplemente la oración”. [...] Muchas obras se convierten en oscuras por falta de luz, por falta de oración. Lo que mantiene, lo que da vida a la luz cristiana, lo que ilumina es la oración" 

(Papa Francisco, homilía 7 de junio de 2016)

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¿LO SABÍAN?

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Los responsables de las velas vigilan desde los orígenes del Santuario la quema de las velas. En el silencio de la ora-ción, de día y de noche, se consumen despacio los millares de cirios depositados por los peregrinos. Estos hombres abnega-dos, se relevan día y noche. Se queman, cada año, más de 400 toneladas de cera por término medio. Las velas y cirios pueden pesar entre 130 g los más ordinarios, hasta unos 70 kg. Ciertos miembros del equipo tienen por misión ocuparse del candela-bro de la Gruta, el árbol compuesto por 90 velas alrededor de un cirio central en su cima.

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ECENDER UNA VELA EN LÍNEA

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El Santuario de Lourdes les ofrece la posibilidad de depositar y encender una vela en la Gruta.

Grabar una vela