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Bernardita, las Apariciones

 

Bernadette Soubirous

Bernardita Soubirous nace en el Molino de Boly el 7 de enero de 1844. Vivirá allí 10 años con sus padres.Son molineros y ganan honradamente su vida. Llamará a ese lugar el molino de la felicidad, porque allí descubre algo muy importante en la vida de todo hombre, de toda mujer: el amor humano. Alguna vez dirá: "Papa y mamá se aman". Esta experiencia hará de ella una joven profundamente equilibrada, sobre todo en el momento de la prueba, de la miseria y de la enfermedad.

En 1854, varios acontecimientos vienen a trastornar la vida de la familia de Bernardita. Primero, un accidente de trabajo disminuirá a Francisco Soubirous, cuando una esquirla de la piedra del molino le salta a un ojo y le deja tuerto. Luego, será falsamente acusado por el panadero de Lourdes, de haber robado dos sacos de harina. Le costará ocho días de cárcel. Más tarde, la sequía castiga a la región durante dos años, impidiendo las cosechas de trigo y dejando a los molineros en el paro. Finalmente, cuando estamos ya en plena revolución industrial, aparecerán los nuevos molinos de vapor con los que no pueden competir los tradicionales molinos de agua. Todos estos molinos, empezando por el de Francisco Soubirous, van a la ruina.

Al mismo tiempo una epidemia de cólera se abate sobre Lourdes, causando 38 muertos.
Varios centenares de personas se ven afectadas por esta terrible enfermedad, entre ellas Bernardita, que sufrirá las consecuencias durante toda su vida.

Los Soubirous se ven sumidos entonces en la extrema miseria. Sin vivienda, sin trabajo, sin comida, sin dinero. Un primo, Andrés Sajous, los recoge, de limosna, en una habitación de unos 16 metros cuadrados, que llamaban "le cachot", el calabozo, una antigua cárcel abandonada por insalubre. Se instalan allí a comienzos del invierno de 1857. Les prestan una cama para los padres y otra para los cuatro hijos, y disponen además de un baúl y algunas banquetas.  

Marcada y herida por los acontecimientos que han llevado a su familia a la marginación social, Bernardita es víctima de un doble sentimiento de exclusión. Primero en el pueblo. La señalan con el dedo como a la que vive en "el calabozo". Y después que su padre tuvo que pasar una semana en la cárcel, la llaman la hija del "ladrón Soubirous". Después en la parroquia. Todos los domingos va a misa; pero, a diferencia de sus compañeras, no puede ir a comulgar, porque aún no ha hecho la primera comunión. Tiene catorce años, pero la enfermedad y el trabajo le han impedido ir a la escuela, por lo que no sabe leer ni escribir. Tampoco sabe hablar francés; sólo habla el dialecto de Lourdes. Ahora bien, el catecismo se enseñaba en francés. 

En noviembre de 1857, los Soubirous aceptan la propuesta de María Lagüs, la antigua nodriza de Bernardita, para que ésta vaya como criada a su casa, en Bartrès, un pueblecito cerca de Lourdes. Su padre, que la quería mucho se dijo: "Será una boca menos que alimentar". Pero el deseo de hacer la primera comunión hará que Bernardita regrese al "calabozo" en enero de 1858, pocas semanas antes de la primera aparición.

Apariciones : encuentro con la Virgen 

Jueves 11 de febrero : El encuentro

Acompañada de su hermana y de una amiga, Bernardita se dirige a la Gruta de Massabielle, al borde del Gave, para recoger leña, ramas secas y pequeños troncos. Mientras se está descalzando para cruzar el arroyo, oye un ruido como de una ráfaga de viento, levanta la cabeza hacia la Gruta: "VI A UNA SEÑORAVESTIDA DE BLANCO: LLEVABA UN VESTIDO BLANCO, UN VELO TAMBIÉN DE COLOR BLANCO, UN CINTURÓN AZUL Y UNA ROSAAMARILLA EN CADA PIE." Hace la señal de la cruz y reza el rosario con la Señora. Terminada la oración, la Señora desaparece de repente.

Domingo 14 de febrero: El agua bendita

Bernardita siente una fuerza interior que la empuja a volver a la Gruta a pesar de la prohibición de sus padres. Debido a su insistencia, su madre le da permiso para volver. Después de la primera decena del rosario, Bernardita ve aparecer a la misma Señora. Le echa agua bendita. La Señora sonríe e inclina la cabeza. Termi-nado el rosario, la Señora desaparece.

Jueves 18 de febrero : La Señora habla

Por primera vez, la Señora habla. Ber-nardita le ofrece papel y una pluma y le pide que escriba su nombre. La Señora le dice: "No es necesario" y añade: "No te prometo hacerte feliz en este mundo, sino en el otro. ¿Quieres hacerme el favor de venir aquí durante quince días?".   

Viernes 19 de febrero : Aparición breve y silenciosa

Bernardita llega a la Gruta con una vela bendecida y encendida. De aquel gesto nacerá la costumbre de llevar velas para encen-derlas ante la Gruta.

Sábado 20 de febrero : En el silencio

La Señora le ha enseñado una oración personal. Al terminar la visión, una gran tristeza invade a Bernardita.

Domingo 21 de febrero : "Aquero"

Por la mañana temprano la Señora se presenta a Bernardita, a la que acompañan un centenar de personas. Después es interrogada por el comisario de policía Jacomet, que quiere que diga lo que ha visto. Bernardita no habla más que de "AQUERO" (aquello).

Martes 23 de febrero : El secreto

Rodeada por unas ciento cincuenta personas, Bernardita se dirige hacia la Gruta. La Aparición le comunica un secreto, una confi-dencia "sólo para ella", pues sólo a ella concierne.

Miércoles 24 de febrero : ¡Penitencia!

Mensaje de la Señora: "¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Penitencia! ¡Ruega a Dios por los pecadores!
¡Besa la tierra en penitencia por los pecadores!"

Jueves 25 de febrero : La fuente

Trescientas personas están allí presentes. Bernardita cuenta: "ME DIJO QUE FUERA A BEBER A LA FUENTE [...] NO ENCONTRÉ MÁS QUE UN POCO DE AGUA FANGOSA. AL CUARTO INTENTO, CONSEGUÍ BEBER; ME MANDÓ TAMBIÉN QUE COMIERA HIERBA QUE HABÍA CERCA DE LA FUENTE, LUEGO LA VISIÓN DESAPARECIÓ Y ME MARCHÉ." Ante la muchedumbre que le comenta: "¿Sabes que la gente cree que estás loca por hacer tales cosas?", Bernardita sólo contesta. "ES POR LOS PECADORES."

Sábado 27 de febrero : Silencio

Hay allí ese día ochocientas personas. La Aparición permanece silenciosa. Bernardita bebe agua del manantial y hace los gestos habituales de penitencia.

Domingo 28 de febrero : Penitencia

Más de mil personas asisten al éxtasis. Bernardita reza, besa la tierra y se arrastra de rodillas en señal de penitencia. A continua-ción se la llevan a casa del juez Ribes que la amenaza con meterla en la cárcel.

Lunes 1 de marzo : Primer milagro

Se han congregado más de mil quinientas personas y entre ellas, por primera vez, un sacerdote. Durante la noche, Catalina Latapie, una amiga de Lourdes, acude a la Gruta, moja su brazo dislocado en el agua del manantial y el brazo y la mano recuperan su agilidad.

Martes 2 de marzo : Mensaje para los sacerdotes

La muchedumbre aumenta cada vez más. La Señora le encarga: "Vete a decir a los sacerdotes que se construya aquí una capilla y que se venga en procesión." Bernardita se lo hace saber al cura Peyra-male, párroco de Lourdes. Éste tan sólo quiere saber una cosa: el nombre de la Señora. Exige, además, como prueba, ver flo-recer en invierno el rosal silvestre de la Gruta.

Miércoles 3 de marzo : Una sonrisa

A las siete de la mañana, cuando ya hay allí tres mil personas, Ber-nardita se encamina hacia la Gruta; pero ¡la Visión no aparece! Al salir del colegio, siente la llamada interior de la Señora; acude a la Gruta y vuelve a preguntarle su nombre. La respuesta es una son-risa. El párroco Peyramale vuelve a decirle: "Si de verdad la Señora quiere una capilla, que diga su nombre y haga florecer el rosal de la Gruta."

Jueves 4 de marzo : ¡el día más esperado!

El gentío cada vez más numeroso (alrededor de ocho mil perso-nas) está esperando un milagro al finalizar estos quince días. La visión permanece silenciosa. El cura Peyramale se mantiene en su postura. Durante los veinte días siguientes, Bernardita no acudirá a la Gruta; no siente dentro de sí la irresistible invitación .

Jueves 25 de marzo : ¡El nombre que se esperaba!

Por fin la visión revela su nombre; pero el rosal silvestre sobre el cual posa los pies durante las apariciones no florece. Bernardita cuenta: "LEVANTÓ LOS OJOS HACIA EL CIELO, JUNTANDO EN SIGNO DE ORACIÓN LAS MANOS QUE TENÍAABIERTAS Y TENDIDAS HACIA EL SUELO, Y ME DIJO: QUE SOY ERA IMMACULADA COUNCEPCIOU." La joven vidente salió corriendo, repitiendo sin cesar, por el camino, aquellas palabras que no entiende. Palabras que conmueven al buen párroco, ya que Bernardita ignoraba esa expresión teológica que sirve para nombrar a la Santísima Virgen.Solo cuatro años antes, en 1854, el papa Pío IX había declarado aquella expresión como verdad de fe, un dogma.

Miércoles 7 de abril : El milagro del cirio

Durante esta Aparición, Bernardita sostiene en la mano su vela encendida, y en un cierto momento la llama lame su mano sin quemarla. Este hecho es inmediatamente constatado por el médico, el doctor Douzous.

Jueves 16 de julio: Última Aparición

Bernardita siente interiormente el misterioso llamamiento de la Virgen y se dirige a la Gruta; pero el acceso a ella estaba prohi-bido y la gruta, vallada. Se dirige, pues, al otro lado del Gave, enfrente de la Gruta. "ME PARECÍA QUE ESTABA DELANTE DE LA GRUTA, A LA MISMA DISTANCIA QUE LAS OTRAS VECES, NO VEÍA MÁS QUE A LA VIRGEN, ¡JAMÁS LA HABÍA VISTO TAN BELLA!"

 

Bernadette Soubirous temps de la reflexion

Lo primero que descubrió Bernardita fue la contemplación. Conocía el Carmelo de Bagnères. En 1860-61, habló con su prima de una orden dedicada a San Bernardo. Le gustaría entrar en ella, pero su salud y su pobreza para aportar la dote resultaron un grave obstáculo.

En 1863, las hermanas del hospicio lo orientan hacia el cuidado de los enfermos. Fue una experiencia decisiva. Lo que apreciaba, entre otras cosas, en las hermanas de Nevers, era la discreción con que la trataban, en contraste con otras solicitudes, que le venían de todas las partes. Dirá más tarde: "Voy a Nevers porque nadie me lo ha pedido". El 27 de septiembre de 1863, Bernadette tuvo una conversación muy interesante con Monseñor Forcade, obispo de Nevers. Durante los meses siguientes, Bernardita va madurando su decisión sobre nuevas bases.

El 4 de abril de 1864, después de la misa en el Hospicio, Bernardita va a hablar con la superiora, Sor Alexandrine Roques y le dice: "Querida Madre, ya sé a donde debo ir como religiosa [… ]. Con ustedes”. En Nevers, la superiora, Madre Joséphine Imbert, vacilaba. Se preocupaba por los trastornos que la celebridad de la vidente podía acarrear a la comunidad religiosa que la recibiría. La Madre María Teresa Vauzou, maestra de novicias, era favorable. El obispo apoyaba la solicitud que él mismo había provocado, admitido y transmitido.

El 19 de noviembre de 1864, Bernardita recibe la respuesta favorable. El postulantado podría comenzar, pero cae enferma, de principios de diciembre de 1864 a finales de enero de 1865. Durante su convalecencia sufre la pena de la muerte de uno de sus hermanos, Justin.

Bernardita comenzó el postulantado en febrero de 1865 y, en abril de 1866, solicita entrar en el noviciado. El 28 de abril de 1866, anuncia su partida. Pero Mons. Laurence quiere que esté presente en la inauguración de la cripta. Bernardita asiste a la ceremonia y participa en la primera procesión oficial que respondía a la petición de la Virgen. Bernardita es víctima del acoso de los curiosos. Mons. Laurence autoriza finalmente la partida. El 3 de julio de 1866, toda la familia se reúne en el molino Lacadé para la comida de despedida.

Bernadette SoubirousDel 4 al 7 de julio de 1866, hace el viaje Nevers. Es la primera y la última vez que Bernardita toma el tren y se va de su tierra de los Pirineos.  

Después de contar las apariciones, Bernardita se pone la esclavina y el gorro de postulante. Dijo expresamente que venía allí "para ocultarse".
Bernardita sentía nostalgia de su tierra. Dirá: "Este es el mayor sacrificio de mi vida". Lo superará con gran ánimo, y también con humor. Y asumirá sin reservas esta nueva etapa: "Mi misión en Lourdes ha terminado", "Lourdes no es el cielo".

Toma el hábito el 29 de julio de 1866, tres semanas después de su llegada, con otras 42 postulantes.
Recibe el nombre de hermana Marie-Bernarde.

En septiembre de 1866, el asma de Bernardita empeora. En octubre, su estado se agrava. El doctor Robert San Cyr, médico de la comunidad, garantiza que no pasará de esa noche. La Madre Mará Teresa considera bueno que Bernardita haga la profesión religiosa in articulo mortis. Sobrevive a esa noche.

En diciembre de 1866, le llega la noticia del fallecimiento de su madre, de 41 años.

El 2 de febrero de 1867, Bernardita, recuperada, reanuda el noviciado y el 30 de octubre de 1867 hace profesión ante Mons. Forcade. Hace profesión de "pobreza, de castidad, de obediencia y de caridad". Cada profesa recibe el Crucifijo, el Libro de las Constituciones y la carta de obediencia y de destino a una casa religiosa. Bernardita es destinada a la casa madre, como ayudante de la enfermera. En 1869, reaparecen en Bernardita los problemas de salud. En marzo de 1871, recibe la noticia de la muerte de su padre.De 1875 a 1878, la enfermedad avanza. En ese estado pronuncia los votos perpetuos.

El 11 de diciembre de 1878, guarda cama definitivamente, en su capilla blanca como llama ella a la gran  cama con cortinas. Muere el 16 de abril de 1879.
 

Otras fechas importantes

1907: apertura del proceso ordinario de beatificación, que termina en 1909.
1909:
el 22 de septiembre, primera exhumación del cuerpo de Bernardita. El cuerpo se encuentra intacto.
1913:
el 13 de agosto, el Papa Pío X autoriza la introducción de la causa de beatificación.
1919:
el 3 de abril: segunda exhumación para reconocimiento del cuerpo.
1923:
el 18 de noviembre, Pío XI declara la heroicidad de las virtudes.
1925:
el 18 de abril, tercera exhumación del cuerpo, que se sigue manteniendo incorrupto. El 14 de junio, beatificación de Bernardita, por el Papa Pío XI, en San Pedro de Roma. El 18 de julio, el cuerpo de Bernardita es colocado en una urna, después de cubrir las manos y la cara con una fina película de cera. El 3 de agosto, traslado de la urna, del noviciado a la capilla del convento de San Gildard.
1933:
el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción, canonización de Bernardita por el Papa Pío XI.
1958:
centenario de las apariciones de Lourdes. 4 millones y medio de peregrinos.
1979:
centenario de la muerte de Santa Bernardita.